Alumna cero falta x 3

Luciana está en tercer año -ya casi por pasar a cuarto- y desde que empezó primaria en 2017 no faltó nunca a clase. “Me aburre quedarme en casa”, dice. Por supuesto, esto se refleja en sus buenas notas.

Maeve, su mamá no puede más del orgullo. Cuenta que con su marido, Richard, siempre intentaron inculcarles a sus cinco hijos “el valor de la responsabilidad”. “Tratamos de enseñarles que por más que llueva, haga mucho frío o calor, tienen que cumplir con sus obligaciones”. Hoy todos sus hijos hacen honor a esa enseñanza. Luciana es la más chica.

La única razón válida para faltar a clase es la enfermedad, pero gracias a Dios eso no ha sido un problema para Luciana. “Tratamos de cuidarla para que no se enferme”, señala Maeve.

“Siempre le decimos: mientras seas chica están papá y mamá, pero cuando seas grande, no le vas a decir a tu jefe, no voy a trabajar porque llueve”, comenta. Agrega que en este sentido,  Los Rosales ayuda mucho porque enseña los mismos valores: esfuerzo, responsabilidad, familia, amistad, generosidad.

El día de Luciana empieza a las 6.30 de la mañana. Salta de la cama y se apronta rápido para irse al cole. La espera una hora de viaje en ómnibus. ¿Y si hay paro general? Tampoco es excusa. Ese día el despertador suena antes para estar más temprano en la parada.  Y si las notas llegan bajas, sabe que sus padres le exigirán que se esfuerce para dar lo mejor de sí.

Maeve expresa que lo importante es enseñarles a los hijos lo que es bueno y lo que es malo. “Luego ellos, cuando sean grandes, decidirán qué hacer y qué camino optar”. Por esta razón, señala que “es un alivio” que Luciana pueda estudiar en Los Rosales. “Hacemos un gran esfuerzo para pagar la cuota, pero el colegio es hermoso”, afirma.