Las enseñanzas detrás de dos cortes de pelo

Romina y Manuela son hermanas y alumnas de Los Rosales. Romina está en cuarto año, Manuela en segundo. Tenían el pelo muy largo, pero hace unas semanas aparecieron en el colegio con el pelo corto. Se lo habían cortado para donar a la Fundación Clarita Berenbau, que hace pelucas para personas con cáncer. Estaban felices.

Angélica, su mamá, no podía más del orgullo. “Me hizo pensar que, con el papá, estamos haciendo las cosas bien”. “Se trata de oportunidades y qué hacemos con ellas. Eso nos define cómo personas y es lo que le enseño a mis dos hijas. Es lo más importante: ser buenas mujeres”, comenta.

“La sociedad nos hace creer que valemos por lo que logramos o por lo que tenemos. Yo no creo que sea así”, añade Angélica. Se trata de una lección que le dejaron sus padres: “Lo único que realmente tenés es lo que podés llevar dentro tuyo. Eso nadie te lo quita y es lo que dejas de recuerdo cuando ya no estás”.

Son los mismos valores que en Los Rosales intentamos inculcar a nuestras alumnas: cada una es valiosa por ser quien es y es tarea de cada una – con ayuda del colegio y sus papás- sacar lo mejor de sí, también ayudando a los demás.

Angélica siempre le recuerda a sus hijas una frase del escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson: “La única persona a la que estás destinada a convertirte es aquella que tú decidas ser”. Para Angélica eso “no tiene nada que ver con nuestros padres, con el lugar dónde vivimos o con lo que nos pasó en la vida. Es cosa de actitud y de elecciones”, afirma.

Por eso, vencer los miedos es otra lección que día a día intenta inculcar a sus hijas. “Que nadie les haga creer que no pueden hacer algo que creen que está bien. Las mujeres podemos hacer todo, hasta las “cosas (tareas, oficios) de hombres”, como dicen por ahí”. Así lo vive ella. En su casa hace de todo.

En dos de sus pasiones, los libros y la escritura, Angélica encontró una manera de ayudar a sus hijas a vencer los miedos. Cuenta que cuando ve algo que a sus hijas les cuesta o les provoca miedo, suele escribirles cuentos “motivadores y que les dejen alguna enseñanza”. “No enfrentar nuestros miedos, a veces nos puede hacer perder de algo muy lindo”, señala.

Y para ser ejemplo vivo para sus hijas, Angélica se encuentra actualmente estudiando dos carreras: Obstetra – Partera y Enfermería. No le fue fácil dar con lo que le gustaba, pero no se desanimó. Así pasó por la facultad de Medicina, de Odontología y de Psicología, sin encontrar su lugar, hasta que finalmente lo halló. “¡Ahora sí lo encontré y me encanta!”, exclama.

“Solo hay que aprender, leer mucho, soñar mucho, estudiar lo que nos guste y vivir la vida que para eso la tenemos. Es lo único que nos llevamos”, remata.